Rosa bombón (Cuento de Agustina Bazterrica)

Rosa bombón (Cuento de Agustina Bazterrica)

 
Paso UNO:

Observe las lágrimas que le caen sobre los dedos. Piense en diamantes. Visualice a Elizabeth Taylor. Desee tener ojos azules y maridos consecutivos. Error. Retroceda. Usted no necesita más hombres en la vida. Quiere estrellarse con el auto de Penélope Glamour. Busque una hoja de papel y un lápiz. Escriba la palabra "Lista" y enumere las cosas que debe comprar para morir con el estilo y la dignidad de un personaje animado.

LISTA:
1. Conjunto deportivo, pero elegante, diseñado para físico escultural.
Ignore el último detalle, el del físico escultural. Continúe, impávida.
2. Anteojos blancos con forma gótica.
Sorpréndase del uso de un léxico refinado, aún en estado crítico.
3. Sombrilla con moño.
4. Botas blancas a gogó.
5. Auto marca ACME con labios y ojos prominentes haciendo las veces de un capó.

No profundice en el hecho perturbador de querer morir en un auto con rostro humano.
Recuerde que en la cuenta del banco no tiene plata. Rompa la hoja de papel y tire el lápiz dentro de la pecera. Vea cómo su pez la mira con ojos deformes. Asuma que su pez es un engendro de la naturaleza y desconozca el motivo por el cual lo compró alguna vez. Intente analizar por qué le puso el nombre "Pepito" a un pez que la ignora de manera permanente. Medite sobre el motivo puntual de llamarlo con apodos cariñosos como "Pepino de colores". Admita que un pez no es un vegetal y que su pez tiene un único color: amarillo descolorido, amarillo repugnante. Observe el castillo de plástico violeta en el cual aterrizó el lápiz. Reflexione sobre cuál es el propósito fundamental de que un pez tenga, como aparente vivienda, un castillo al cual supera en tamaño. Descubra que no existe una respuesta para semejante interrogante.
(Sigue en la revista)
 

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PORFOLIO / Romina Ressia 2018 GF#19 (2018)

PORFOLIO / Romina Ressia

Sus retratos tienen algo gótico, muy pictórico, como si esta fotógrafa argentina (1981) hubiese estado al lado de los pintores flamencos para hacer la foto del retratado. El holandés Jan van Eyck, por ejemplo, desde otro tiempo y lugar Ressia parece pararse como él frente a sus modelos, elige una luz parecida, destaca los mismos rasgos, compone similar. O, como Johannes Vermeer, con su tipo de retrato típico del barroco holandés protagonizado casi siempre por el busto de personajes con expresiones faciales exageradas o vestimentas peculiares, esos mismos atributos pueden destacarse de los retratos de Romina Ressia.
Su pasión por el arte comenzó desde chica, pero no fue sino hasta finales de sus veinte años, después de graduarse en Economía, que decidió dedicar su vida a la fotografía. Estudió fotografía, fotografía de moda, dirección de arte y paisajes en diferentes lugares, incluido el Instituto del Teatro Colón.
Su influencia proviene principalmente de las pinturas clásicas, lo que explica su paso de la fotografía de moda a las Bellas Artes, donde se aventuró más allá de la fotografía, en las técnicas mixtas. Sus obras están representadas por galerías en Londres, Edimburgo, Suiza, Bélgica y Mykonos, y han sido expuestas en las principales ciudades como Nueva York, Milán, Londres, Zurich, París, Bruselas y Buenos Aires, entre muchas otras.
Romina ganó reconocimiento rápidamente en el mundo del arte, fue nombrada "Fotógrafa del año" por los International Color Awards 2017 (entre muchos otros premios internacionales) y seleccionada como una de las 17 jóvenes que se encuentran en su camino para convertirse en figuras influyentes del mundo por The Women's Forum for the Economy and Society en 2016 (uno de los cinco foros más influyentes en todo el mundo según The Financial Times).
Dueña de un estilo pictórico, es muy conocida por sus anacronismos, el uso del absurdo y la ironía para abordar cuestiones modernas. El intento de dar un aire fresco al estilo clásico es otra característica importante de su trabajo y algo que le agradecemos profundamente como espectadores aburridos de ver tan repetidas las referencias.
 
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NOSOTRAS PROPONEMOS LITERATURA 2018 GF#19 (2018)

NOSOTRAS PROPONEMOS LITERATURA

 
Qué plantean las activistas feministas que trabajan e investigan, lejos de la selfie en la marcha, para conseguir cambios reales: estadísticas ciertas, libre uso del tiempo, rechazo del canon… Ellas son alrededor de 300 trabajadoras feministas del campo cultural, literario e intelectual, que inspiradas en el Compromiso impulsado por la Asamblea de sus pares del arte crearon un manifiesto. Aquí, esos 10 puntos que promueven el compromiso de prácticas feministas para el campo literario argentino y las voces de algunas de sus referentes.
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CUENTO / Capacidad de adaptación / SONIA BUDASSI* 2018 GF#19 (2018)

CUENTO / Capacidad de adaptación / SONIA BUDASSI*

 "Enfermedad terminal" para no decir cáncer o "mujer de mala vida" para no decir puta. El aviso dice Palermo y en consecuencia queda descartado: el presupuesto ya no da para barrios de moda ni para tres ambientes en Capital. Nuestros días de búsqueda son, casi siempre, de ola de calor o de alerta meteorológica; entre cigarrillos (yo) y botellitas recargables de agua mineral (Esteban y yo), inevitable el patetismo inconducente de pensar en familias y amigos que en nuestras (ex) ciudades del interior disfrutan de patios, piletas pelopincho, piletas verdaderas, siestas después del trabajo, bicicletas y amplias playas cercanas. Mientras nosotros, porteños por adopción (profesión) en sábados y domingos de encierro leemos clasificados, marcamos mapas, armamos caminitos para andar en subte, en colectivo y a pie, para al fin escuchar discursos odiosos de persuasivos agentes inmobiliarios o dueños directos, que sólo pueden ofrecernos lugares demasiado caros, (calcular expensas más alquiler, más ABL incluido o no, más la distancia que nos distancia del trabajo) o tristes destruidos "contrafrentes", que engañosamente describen para nosotros como "luminosos". (Examen de mi potencial tolerancia; frase leit motiv: "el ser humano puede acostumbrarse a todo"; y a veces pienso mejor no intentarlo pero otras me engaño: "No está tan mal, Esteban, podemos…". Y así me entrego a un optimismo ridículo).
Ya no parecemos pareja, ni novios, ni amigos, sino apenas un grupo comando que divide objetivos a cubrir: hoy fracaso en Balvanera y en Barracas; él en Almagro y en Once, para al fin aunar fuerzas en Córdoba al 5000. Pero al llegar la imagen repetida (en verano todos los afiches con mujeres sexys -¿nunca habrá un hombre tan lindo impreso en color a tamaño real que estimule mi imaginación?) cuando soy la menos sexy con este calor, urbana palidez húmeda -pero mi mejor amiga fracasó en el curso de ingreso a la mejor secundaria de mi ciudad; yo, por suerte, no-. Al llegar, una vez más el estúpido cartelito escrito a mano: ALQUILADO.

(SIGUE EN LA REVISTA)
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PORFOLO / LUISA FREIXAS 2018 GF#19 (2018)

PORFOLO / LUISA FREIXAS

 "Xilografía, arte, niñez y selva", dice como presentándose la artista argentina en su cuenta de Instagram. Y allí se ve eso: sus xilografías en proceso o terminadas, sus tres hijos, Quinto, Rosa y Flora, hamacándose en los distintos ambientes de su casa, jugando, cantando, bailando, yendo a museos, siendo libres y felices; y la selva, que no la tiene cerca porque vive y trabaja en Buenos Aires, pero que es la inspiración y el tema de su obra.
Ella es tan colorida, fresca y alegre como sus xilografías. Maneja la prensa con la fuerza de las mujeres empoderadas, y con orgullo dice "magia" cuando saca las placas de madera entintada que han dejado su maravillosa estampa en el papel. Es una trabajadora del arte.
Ya sean empapelados xilográficos, carbonillas, xilografías intervenidas o xilografías sobre papel de algodón, todas sus obras aluden a la naturaleza.
Luisa Freixas estudió cine pero como no le gustaba trabajar en equipo se pasó a Bellas Artes, donde sintió que eso era lo suyo y que había perdido mucho tiempo. Por eso se puso a trabajar obsesivamente para recuperarlo. De la facultad dice que la echaron porque no rendía las teóricas.
Como su maestro reconoce a Jorge Demirjián. Su artista preferido es Henri Matisse, y por él le gusta tanto el amarillo. Pinta desde hace 18 años y no piensa parar.
"Xilografía, arte, niñez y selva", dice como presentándose la artista argentina en su cuenta de Instagram. Y allí se ve eso: sus xilografías en proceso o terminadas, sus tres hijos, Quinto, Rosa y Flora, hamacándose en los distintos ambientes de su casa, jugando, cantando, bailando, yendo a museos, siendo libres y felices; y la selva, que no la tiene cerca porque vive y trabaja en Buenos Aires, pero que es la inspiración y el tema de su obra.
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Ya sean empapelados xilográficos, carbonillas, xilografías intervenidas o xilografías sobre papel de algodón, todas sus obras aluden a la naturaleza.
Luisa Freixas estudió cine pero como no le gustaba trabajar en equipo se pasó a Bellas Artes, donde sintió que eso era lo suyo y que había perdido mucho tiempo. Por eso se puso a trabajar obsesivamente para recuperarlo. De la facultad dice que la echaron porque no rendía las teóricas.
Como su maestro reconoce a Jorge Demirjián. Su artista preferido es Henri Matisse, y por él le gusta tanto el amarillo. Pinta desde hace 18 años y no piensa parar.
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