Una mujer del ambiente

T/ SELVA ALMADA F/ GUCHY

Hola, Agustina, cómo estás? Acá te adjunto el perfil que escribí sobre Nina, la abuela de mi amiga. Verás que no uso guión de diálogo ni comillas para las citas, ni ninguna de esas marcas habituales: en lo posible me gustaría que se publicara de este modo. Así lo hago siempre que escribo no ficción, sin marcas gráficas que privilegien una voz por encima de la otra.
Un beso.
Selva Almada
 
 Saturnina Librado Ramos tiene 80 años, el pelo largo, rubio ceniza y las cejas tatuadas: dos líneas finas y arqueadas que se levantan y asoman encima del marco de los anteojos. Vive en Villa Diamante, un barrio pobre de Lanús, pero nació en Paraguay. Aunque ha pasado buena parte de su vida en el conurbano, todavía su voz aniñada conserva un leve acento, una tonada, ese modo de frenar las palabras, de no soltarlas del todo que tienen los paraguayos.
Vamos a visitarla a su casa con Yani, que es su nieta mayor y mi amiga. Una vez, hace años, en esas noches que se alargan en cervezas y se vuelven sin querer confesionales, Yani me dijo que su abuela era prostituta; que cuando ella era adolescente le daba mucha vergüenza pero que, con el tiempo, no sólo había entendido el oficio de la abuela Nina sino que también la admiraba por haberlo ejercido. Aquella vez le pregunté si Nina había trabajado sola, por su cuenta, o para algún hombre, novio o marido. Yani me dijo que al principio la había regenteado la madre de Nina, pero que después, cuando zafó de la vieja, siguió sola y nunca más dejó que nadie la maneje. Quise conocerla. En mi familia también hubo mujeres que ejercieron la prostitución aunque de una manera informal, digamos. Es bastante común en los pueblos chicos: una mujer no ofrece sus servicios en las calles, a veces tampoco hay wiskerías, así que el modo de prostituirse es conseguirse un hombre que te ayuda. No es un novio ni un amante: no hay regalos en el medio, hay dinero pero no una tarifa. Muchas veces las chicas ejercen el doble oficio de mucama y puta: de día limpian la casa de la señora y algunas noches se encuentran con el patrón.

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